Por qué no actualizar a Windows 10

Por qué no actualizar a Windows 10

Por qué no actualizar a Windows 10

Windows 10 volvió a ganar cuota de mercado en noviembre aunque el impuso inicial del lanzamiento se ralentiza, mientras que Windows 7 sigue siendo el rey absoluto del escritorio informático, según vemos en el último informe de NetMarketShare.

Windows 10 avanzó algo más de un punto porcentual en noviembre para alcanzar el 9 por ciento de cuota de mercado. Las pre-instalaciones en equipos nuevos, la versión retail en USB/DVD del sistema y muy especialmente las actualizaciones gratuitas que llegan de equipos con Windows 7 y Windows 8.1, están consiguiendo que el último sistema operativo de Microsoft siga creciendo.

Sin embargo, Windows 10 tiene un gran problema y se llama Windows 7 porque los datos de cuota no indican que los usuarios estén migrando desde él a pesar de las facilidades de Microsoft para la actualización, su gratuidad y las mejores y novedades de Windows 10 que no son pocas. Más aún, el apoyo a Windows 7 no desciende sino que aumentó cuota de mercado en noviembre, medio punto hasta el 56,11 por ciento.

 

¿Por qué un usuario de Windows 7 no actualiza a 10 ni gratis?

Windows 7 es un sistema solvente, seguro, sumamente extendido, con una interfaz y un funcionamiento que gusta a una gran base de usuarios que llevan años utilizándolo. Tantos como a uno de cada dos usuarios mundiales de ordenadores personales que lo usan y que no parece estén dispuestos a prescindir de él, al menos de momento.

La interfaz de usuario de Windows 8 (y otros problemas del sistema) desanimó a una gran parte de usuarios a dar el salto quedándose en Windows 7. A pesar de sus enormes mejoras en Windows 8.1 y 10, Modern UI no termina de convencer a una gran parte de usuarios que trabajan con un PC sin pantalla táctil y la percepción negativa es una realidad arrastrada con la que tendrá que lidiar Microsoft en los próximos meses.

En cuanto a rendimiento, algunos informes hablan de pérdida frente a Windows 7 lo que puede desanimar a otra parte de usuarios. Sin embargo, los test sintéticos no dicen eso como tampoco las pruebas reales de los equipos actualizados que muestran un Windows 10 tremendamente fluido con un hardware similar al de Windows 7. Otra confirmación del buen rendimiento del sistema es la cuota de mercado en servicios como Steam, muy superior a la cuota de uso real.

Otro aspecto que puede haber penalizado la adopción del sistema desde Windows 7 es la privacidad. Desde el lanzamiento de Windows 10 se han sucedido las críticas sobre la recolección y uso de información personal que Microsoft realiza con el nuevo sistema operativo. Algunas son furibundas y hablan directamente de ‘gran hermano’ y de espionaje de todo lo que hace un usuario. A nuestro juicio la polémica sobre la privacidad en Windows 10 es exagerada.

El sistema ofrece una amplia personalización y su tratamiento no difiere de otro tipo de software que trabaje en la era de conectividad total en la que vivimos, como un smartphone. Opciones como la localización de equipos perdidos con Windows 10 o simplemente la sincronización con el servicio de almacenamiento en nube OneDrive, exigen el uso de una cuenta Microsoft ID y el envío de datos a los servidores de la compañía. Lo mismo que el 99% de las aplicaciones actuales siempre que estemos conectados a Internet. Véase Google.

Otro punto clave son las empresas. Como en consumo, la mayoría de organizaciones descartaron la actualización a Windows 8 manteniendo equipos con Windows 7. Windows 10 es distinto pero las empresas dejan pasar un tiempo prudencial después del lanzamiento de nuevos sistemas y antes de migraciones masivas. De ahí que por esta vía Windows 10 tampoco haya recogido una gran cantidad de usuarios de Windows 7.

¿Cuál es el futuro de Windows 10?

La mayoría de la cuota de mercado obtenida por Windows 10 ha llegado hasta ahora de los nuevos equipos OEM con el sistema pre-instalado y de las actualizaciones gratuitas desde Windows 8. Se espera que el mercado PC se recupere en 2016 y por esa vía llegarán nuevos usuarios al sistema, especialmente de equipos con Windows XP que -más pronto que tarde- tendrán que ser renovados y que ahora mismo suponen el 10 por ciento de todo el mercado. Una vez liberado todo el stock de equipos con Windows 8/8.1 y tras la suspensión de venta de Windows 7 para OEM y retail (enero 2016), todos los equipos nuevos llegarán con Windows 10.

Es esperable que la mayoría de usuarios de Windows 8 y Windows 8.1 (14% de cuota de mercado) pasen a Windows 10 en los próximos meses. En este caso no hay motivos para no hacerlo teniendo en cuenta la actualización gratuita y será otra forma para impulsar el sistema.

También se esperan fuertes migraciones empresariales. El 49 por ciento de empresas encuestadasrecientemente por Forrester Research aseguraron tener planes para actualizar a Windows 10 en 2016. De las 120 millones de instalaciones de Windows 10 hasta el mes de octubre, un 15 por ciento correspondían a ordenadores de empresa. Microsoft se está centrando duro en atraer a usuarios de negocios con un amplio número de mejoras para empresas concretadas en Threshold 2. Son muchos millones de equipos los que se pueden sumar a Windows 10 en este segmento.

Windows 7 es una incógnita. De momento es el rey absoluto del escritorio informático pero veremos lo que ocurre en los próximos meses. Y si Microsoft cierra el grifo de las actualizaciones gratuitas el 29 de julio de 2016 como está previsto. Será el momento de la elección para muchos usuarios.

¿Cómo lo ves? ¿Sigues con Windows 7? ¿Por qué no has actualizado a Windows 10? ¿Has actualizado a Windows 10 y estás satisfecho? ¿Tienes previsto hacerlo antes de la finalización de la actualización gratuita?

Fuente: Muy Computer

Be the first to comment on "Por qué no actualizar a Windows 10"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*